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domingo, 16 de enero de 2011

No más sangre, más acción

Creo que si México realmente quiere un alto a tanta violencia, es hora de que los ciudadanos tomemos acción, todos. A veces quisiera creer que con una campaña creada en Redes Sociales, se podría hacer algo, pero, desafortunadamente sólo es el 1% de la población en México. ¿Y los demás? ¿Durmiendo el sueño de los justos?

A pesar de ser una persona demasiado optimista, esta vez creo que con un logotipo, o frases, o pleitos entre personas de una Red Social, los narcos, no van a dejar de ser criminales; los criminales, no van a dejar de matar; los adictos a drogas, no las van a dejar de usar; los políticos no van a reaccionar; ni las personas dejarán su cómoda indiferencia, y no vamos a vivir en un mundo lleno de amor y felicidad de la noche a la mañana, han sido años de no hacer nada, ni políticos, ni sociedad. Para que se haya dado semejante crisis, la culpa se repare en ciento y tantos millones de mexicanos.

Una campaña en donde se pida un alto a los asesinatos, un “No más sangre” es válida, es necesaria, quizá, pero tiene que estar lejos de la mano de las personalidades políticas, gobernadores, líderes ideológicos y partidos políticos. Tiene que ser tomada por todos los ciudadanos, a la par de diversas acciones: prevención, educación y atención en la familia. Denuncia, exigencia y acción de la sociedad. Y finalmente los grupos políticos, autoridades e instituciones, acatar la instrucción de esa sociedad que ya hizo su trabajo.

Mientras no sea sí, mientras la sociedad requiera un salvador, o un monigote al cual colgarle culpas; nada se va a lograr. Para un gran cambio, se requiere de una gran crisis; pero a veces sólo basta una mejor actitud.

Y las Repúblicas Amorosas son sólo para los demagogos. Anexar la palabra Amor a la política es como poner a un asesino a cuidar niños, un violador a las niñas, y al diablo a dirigir las Iglesias y la vida espiritual del mundo.

De verdad pregunto, ¿Alguien cree que Calderón es el único culpable? ¿Alguien cree que un mesías nos va a salvar? Los únicos que podemos salvarnos somos nosotros, actuando. Sí, hay miedo, México es un país con miedo y está pasmado. Se ha dedicado por años, muchos, a culpar y no se ha dedicado a actuar. No con la consecuencia última, que sería una guerra, sino con la acción ante las injusticias.

Preferimos desde hace años ponernos la cárcel nosotros, que poner a los rateros tras las rejas, ¡vean las casas por favor! Atascadas de alarmas, rejas, barras, alambre de púas, ¿Por qué parecemos nosotros los rateros, será nuestra indiferencia, o es sólo que siempre se ha impuesto el egoísmo? ¿A alguien le suena el “no toquen lo mío, lo de mi vecino me vale”? Bueno así cada quien comenzó a desconfiar de todos, y cada quien se construyó su jaula de oro y le dimos licencia a los infelices de hacer lo que han hecho a nuestro país, a la sociedad y a la juventud.

Lo mejor hubiese sido unirnos contra tanto malandrín, y no dejarnos amedrentar. Pero no lo hicimos. Y ahora, vemos que vacían la casa del vecino y el consejo es: no digas nada. Vemos que le roban la bolsa a una señora: no te metas que te van a hacer algo a ti. Y me da coraje pensar que todo eso se pudo evitar, con acciones. A veces pienso que México no se va a salvar por la indiferencia de todos.

Me harta, me fastidia, me molesta, me indigna que busquemos culpables, para darles nuestro poder y nuestra responsabilidad a los demás; eso no lo puede, ni lo debe hacer un ser pensante. Me irrita que se divida a la gente en colores, y partidos. Cuándo vamos a entender que si nos lleva el tren, nos va a llevar a todos, quién crea que por ser amarillito, azulito o verdecito, no le va a tocar, sugiero despertar.

La realidad de este México, no es por lo que estoy trabajando, ni lo que quiero para mi hijo; y se, que nadie lo quiere. Pero siento que estoy gritando en el desierto, cada quien está concentrado en ser él el que salve México, tener un crédito en la gloria de la patria, a mí, no me interesa, y tampoco me compro los cuentos de siempre de los políticos, ninguno, sean del partido que sean, están capacitados para gobernar México. Y me molesta que me crean idiota, para poner candidatos que al votar, se tenga que elegir al menos bruto.

A mi hijo quiero enseñarle a que se asombre de la injusticia. Que aprenda a unificar pues dividir es fácil, es tan fácil como herir, pero pocos saben cómo curar, cómo unir. ¿Quién va a curar a México? ¿Quién se atreverá? Comparto una pequeña pista que se me acaba de ocurrir, párate, vete en un espejo y ahí lo tienes.