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lunes, 31 de diciembre de 2018

Me dispongo a platicarles un poco de lo que ha pasado en mi vida. Especialmente, el último semestre de este año. Más que por gusto, o porque quiera que me digan "pobrecita" o alguna taradez; esto es ya por #Prevención del #Cancer ya que es uno #PeligrosamenteSilencioso #Testimonio Como mujer y para que otras mujeres sepan que es mejor a tiempo, y como hombres, para que sepan apoyar a su mujer.

Esta historia desde el inicio fue un desmadre -literal-, porque a finales de febrero me diagnosticaron una infección severa en el riñón, estuve dos días internada. Después en junio, 3 días internada y sin un diagnóstico, me hicieron "n" mil estudios, que si tenía miomas en la matriz, que mi quiste ovárico estaba creciendo. Que endometriosis. Que no que era hiperplasia y a mi me empezó a mermar la preocupación.

Para hacer las cosas más intensas, en ese tiempo detectan cáncer agresivo a mi tía Margarita.

Así por mis antecedentes familiares, me mandaron hacer marcadores tumorales, que salieron negativos. Detección del Gen BRCA 1 y 2. Perfil hormonal y "n" cantidad de estudios. Papanicolau, mastografía, todo de rutina. Y con todo desde el 20 de agosto tuve hemorragias muy fuertes hasta el 26 de noviembre. Fue tal y sin control, que un hospital que no tuvo la capacidad de recibirme y atenderme con urgencia, y vaya que su atención había sido muy buena, hasta hace poco. Sin embargo desde la enfermedad de mi papá que fue atendido en el IMSS, el servicio siempre había sido bueno en el Sector Salud y realmente sin quejas.

Eso sí, con algunas medicinas gastamos dinero que no teníamos, aún debemos un chingo de lana, así que de inicio atenderme en un particular era imposible. Y yo confié, sin embargo ese día, un ángel guardián le prestó dinero a mi mamá, me cambian de hospital. Me someten a una cirugía de emergencia, salvan la matriz y se me da el tratamiento adecuado. Todo es enviado a Patología y tuve una recuperación en reposo obligatorio hasta el 30 de noviembre. Ese día me dan la noticia de que mi Tía Margarita, falleció. Ella vino a despedirse momentos después. Hay una puerta en la casa, que no se puede abrir a menos de que la empujes con huevos. Ese día sin más, se abrió la puerta, voló la cortina, entró un montón de luz y un aire fuerte. Sólo le mandé un beso y le pedí que le diera un beso a mi papá. Le alcancé a decir antes de que bajara la cortina que se cuidara mucho. Sabía que no podía ir al velatorio ese día, y que hasta el día siguiente iría a ver a mis primas.

El día jueves 13 tuve mi cita con mi médico, el resultado de patología dio "Hiperplasia compleja sin atipia" y en algunos sectores células sin estructura y alteradas, que en lenguaje terreno son las células precursoras del cáncer. Mi médico me dijo que, sin exagerar y tampoco quería que yo me alarmara, me tardaba un mes en llegar con él, y su diagnóstico hubiera sido otro muy posible: cáncer de endometrio.

Actualmente soy una paciente que nunca tuvo cáncer, se puede decir que estoy libre del cáncer, tuve mucha suerte (en palabras de mi médico), pero en las mías, tuve a Dios conmigo cada segundo, e hizo que las cosas se dieran para que no me diera, ni me atacara como pudo hacerlo. Sin embargo mi tratamiento y seguimiento es y será como el de una paciente que lo tuvo. Sobretodo por mis antecedentes familiares y el resultado de patología, que me coloca en las estadísticas en porcentaje de riesgo.

Y finalmente, a lo que voy, mi propósito de compartirles esto.

A las que tienen miedo de hacerse el papanicolau, la mastografía, y los chequeos periódicos, quiero que tengan mi testimonio de que, lo que me salvó fue la perseverancia, la constancia de mis chequeos. Y desde luego, Dios. Quizá en el Seguro no me dieron la atención al momento de la emergencia, pero se encontró a tiempo el quiste, los miomas, y a pesar de que fue la hemorragia la que me llevó a estar grave; todos los estudios previos, le permitieron a mi médico actual, dar un diagnóstico acertado. Algo que le falta a todos los médicos del Sector Salud, un ojo clínico impecable. Con eso se ahorrarían miles de pesos, muchas vidas y sufrimientos innecesarios. Dios me puso en manos de un médico muy bueno. Me proveyó de un tratamiento adecuado y una atención inmediata, y así se resolvió todo antes de que sucediera.

Insisto, dejen el miedo a la prevención, la pena de, ¡Ay, cómo voy a compartir. Uy, de eso no se habla!. Pierdan miedo al examen, a la revisión. Eso puede salvarte. Espero haberte inspirado a que tú, hoy, te animes a ser responsable de tu salud.

Si has leído, gracias. Si he logrado tocar tu conciencia, es lo mejor que de mi experiencia ha podido pasar. A veces una segunda oportunidad en la vida depende de las pequeñas acciones que vas tomando en tu vida. #PorqueMeAmoMeCuido


miércoles, 14 de mayo de 2014

Mi Homenaje

Dedicado con mucho amor a:
Ma. Isabel Villaseñor Ávila
Ma. del Carmen Villaseñor Ávila
Enrique González Moreno
Ireri Paloma Vega Rieder

Mucho tiempo estuve pensando en el momento indicado, para hacerlo. Hacer un homenaje a mis seres queridos, a ellos, a quienes el cáncer me ha arrebatado. A los seres que vi perder la vida, esfumarse, desdibujarse y finalmente morir. El cáncer es una de esas enfermedades que no debería de existir.

Y viene a mi mente Regina, a quien conocí hace 8 años, cuando tenía un año 8 meses, una bebé con cáncer que a los 2 años, había fallecido. Hoy, tendría la edad de mi hijo. El sólo hecho de pensarlo, me irrita, me molesta, me... me pone demasiado triste. Los niños no debieran padecer jamás esta enfermedad.

Ireri fue una de mis mejores amigas en la universidad y vivimos muchas cosas juntas. Cuando supe que ella tenía cáncer, por mi mente pasó el raparme y decirle desde México que no estaba sola, pero no lo hice. Todavía recuerdo que hace más o menos un mes, se casó y por ese breve momento pensé que había ganado la batalla; pero no, la vida me desmintió y ella dejó de existir ayer. 

Hoy elegí perder mi cabello, como un pequeñísimo homenaje a las batallas silenciosas que libraron ellos con el cáncer, su dolor, su partida y el dolor que dejaron en cada uno de los miembros de la familia y de los amigos que los amamos. Hoy ya no están aquí, pero siguen y seguirán en nuestros corazones y recuerdos.

Hoy quien me mire caminar sin cabello, mi papá —que tiene cáncer de piel—, mis tíos y todo aquél que padece esta enfermedad, quiero que sepan que me preocupan, los quiero, están en mis oraciones, no están solos, y por sobre todas las cosas que son muy, muy amados.

Al raparme he obtenido miradas raras, no se si son de compasión, de lástima o de duda; recibí insultos de personas muy cercanas, me dicen loca, hipócrita... y todo esto no es ni la milésima cosa que vive un enfermo de cáncer. Cada quien habla desde su experiencia, desde su egoísmo. Yo elegí pararme por un breve momento en sus zapatos, en la empatía. Y no me arrepiento de nada, no me interesan las calificaciones que recibo a esto que hice, pues en el fondo, fue mi convicción, mi cariño, mi amor y mi aprecio lo que me movió y el dolor de perder a una persona más, muy querida para mí, fue mi catarsis. Mi homenaje.

Y sólo por eso digan lo que quieran, al final de cuentas, no recuerdo haber pedido opinión para hacerlo.


martes, 13 de mayo de 2014

Hasta pronto Ireri

Querida amiga Ireri Paloma Vega Rieder

Acabo de recibir la noticia de que el cáncer, segó tu vida y mientras un par de lágrimas salen incontrolablemente de mis ojos, recuerdo muchas cosas de ti.

Te conocí, trabajé contigo, fuiste mi amiga, mi compañera en la UAM-X, en Espacio Diseño; compartimos muchos días y horas, te conocí enamorada, loca y compartimos muchas carcajadas, una que otra borrachera, cantamos canciones, trabajábamos padrísimo juntas.

La distancia no pudo separarnos, nos encontrábamos siempre, en múltiples redes sociales, compartí contigo cuando fuiste mamá, tú me viste como mamá también.

Cuando me enteré que tenías cáncer, siempre oré para que lo superaras, sin embargo alguien requiere de ti allá arriba, saben que serás un gran ángel, para todos los que te aman, y para todos los que fuimos tus amigos.

Me duele tu partida, sin embargo sé que no te gustaría verme llorar; por ti, por tu gran fuerza, por el amor que siempre le tuviste a la vida, a tu hija.

Cuídate, donde quiera que estés, se que estás bien, siempre fuiste así, sólo cambiaste de dirección.

Que la luz esté siempre contigo y que el amor que dejaste en cada uno de nosotros, te acompañe también en este viaje que hoy acabas de emprender.

Con mucho, mucho cariño
Patt

lunes, 19 de octubre de 2009

Cuida tu cuerpo, cuida tus senos.

En mi vida hay una palabra que me hace recordar la ausencia de dos personas a las que quise mucho y, no importa cuánto me enoje, cuánto me rebele, ni lo que pueda opinar de la vida, de la injusticia y de Dios; esa palabra define una enfermedad a la que el sólo hecho de nombrarla provoca preocupación, angustia y recuerdos en quienes la padecen o la han vivido tan cercana con un familiar, sea éste padre, madre, hermanos, tíos… Cáncer.

¿Cuándo supe de la existencia de esta enfermedad? Recuerdo que tenía 14 años y en mi familia todos hablaban de la enfermedad de mi tía Isabel, la más pequeña de la familia, 27 años, con cáncer de mama. Un poco de curiosidad: ver a una de mis personas favoritas atravesar un camino de 4 años hasta la muerte entre asombro, incredulidad, sorpresa y horror. Y ocho años después, ver a mi tía María del Carmen, morir de cáncer. Invadida de tumores en todo el cuerpo.

Pero ¿qué era esa enfermedad que me había quitado a dos de los seres más valiosos en mi vida? De adolescente, mi tía la cómplice, mi consejera en la peor etapa de mi vida, mi apoyo, mi paño de lágrimas cuando estaba a disgusto conmigo misma y con la vida por el rechazo del chico que más me gustaba en la secundaria. Y como mujer joven perder a mi otra tía, a quien cariñosamente le decía “mami”, pues éramos tan parecidas que siempre nos preguntaban si éramos madre e hija.

Así en mi adolescencia primero me dijeron que tenía que cuidarme del cáncer, pues en mi genética y en la de mi familia el antecedente por cáncer de mama me volvía vulnerable a, eventualmente, padecerlo en el futuro; lo mejor era que, si se detectaba en la etapa inicial, la probabilidad de poder vencerlo era mucho más alta. Así aprendí primero cómo cuidarme del cáncer que aprender a besar. Y en mi juventud a temblar cada vez que escuchaba “cáncer”.

Y desde siempre las imágenes de mis tías, de 31 años la más chica y 47 la más grande, en cama, con oxígeno, perdiendo la batalla, me ha dejado una marca de conciencia, de prevención y anticipación como nada en la vida. Y a estas alturas del partido creo y sé, que la mejor manera de evitar padecer esta enfermedad es el de auscultarse constante, pues el miedo de una revisión, de un papanicolaou o un diagnóstico temprano, es superado por el miedo a vivir lo que mis tías vivieron. Es esa conciencia de que nadie debería de pasar por eso.

Por ello hoy definiremos ¿Qué es el cáncer de seno, o mama?

El cáncer de seno es el crecimiento desordenado de células en las glándulas mamarias que generalmente se detecta como un bulto en el seno. Lo más recomendable para cualquier mujer es que periódicamente se practique el auto examen de seno y si presenta algunos factores de riesgo se realice exámenes clínicos. El cáncer de mama puede clasificarse de acuerdo al sitio en el que se originó, el crecimiento irregular de células, ya sea en los conductos o en los lobulillos y además se considera de acuerdo al grado de invasión y la apariencia de las células vistas bajo un microscopio.

Factores de riesgo a observar.

Aún no se sabe la causa que lo origina, sin embargo, hay algunos factores que se deben considerar y que servirán para prevenir esta enfermedad.

El cáncer de seno ataca principalmente a mujeres, y en porcentajes más pequeños a hombres.

El riesgo de padecer cáncer de seno aumenta con la edad. Cerca de 18 por ciento de los casos de cáncer de mama se diagnostican en mujeres de 40 a 49 años de edad, mientras que alrededor de 77 por ciento de las mujeres con este tipo de cáncer son mayores de 50 años en el momento del diagnóstico; se han presentado casos en mujeres entre 20 y 30 años.

Los factores genéticos que se presentan cuando hay cambios en los genes del cáncer (BRCA o BRCA2). Éstos son dos genes que hasta el momento los especialistas han identificado y tienen una relación muy estrecha con el padecimiento.

El riesgo de cáncer de seno es más alto entre las mujeres cuyos familiares consanguíneos cercanos tienen esta enfermedad, por lo que el riesgo podría aumentar si se tienen dos o más familiares con cáncer de seno o de ovario; si algún familiar padeció cáncer antes de los 50 años de edad, ya sea en la rama materna o paterna —el riesgo es mayor si la madre o hermana tiene un historial de cáncer de seno—; si se tiene uno o más familiares con uno o dos cánceres (seno y ovario, o dos tipos diferentes de cáncer de seno).

Si ya se cuenta con antecedentes de haber padecido cáncer de seno, el riesgo de que aparezca un nuevo cáncer en otra parte del seno o en el otro seno aumenta de tres a cuatro veces.

En las actividades y hábitos también hay que tener mucho cuidado y mantenerse en observación. Por ejemplo sí los periodos menstruales comenzaron a una edad temprana (antes de los 12 años) o la menopausia se presentó tardíamente (después de los 50 años) el riesgo aumenta; si no se ha tenido hijos, el riesgo es ligeramente mayor o si se tuvo al primer hijo después de los 30 años; el uso de anticonceptivos orales incrementan el riesgo de padecer cáncer de mama; la ingesta de bebidas alcohólicas está asociada a un ligero aumento en la posibilidad de padecer esta enfermedad y finalmente, y no por ello menos importante, la obesidad, especialmente en las mujeres que han pasado por la menopausia, es un factor a cuidar ya que el exceso de tejido adiposo aumenta los niveles de estrógeno e incrementa la probabilidad de padecer cáncer de mama.

Detección

La acción principal, la mejor manera de mantener esta enfermedad a raya es la prevención, y en caso de llegar a padecerla la detección oportuna en estadíos tempranos tiene mayores probabilidades de curarse en 95 por ciento de los casos.
Sociedades médicas nacionales e internacionales recomiendan que comiences a examinar tus senos a partir de los 20 años de edad. Se ha demostrado que una de cada diez mujeres podría presentar cáncer de mama en algún momento de su vida.

¿Cuándo examinar tus senos? Por lo menos una vez al mes, así esta práctica llegará a convertirse en un hábito. La mejor forma de hacerlo es: al transcurrir una semana después del inicio de la menstruación, para que la congestión fisiológica a la que se encuentra sometida la mama por el estimulo hormonal haya desaparecido, ya que durante el período pre-menstrual las mamas suelen estar endurecidas y dolorosas.
Y si no tienes la menstruación por estar embarazada, o por cualquier otro motivo, debes elegir un día fijo de cada mes que sea fácil de recordar para ti.

No olvides que el hombre también puede sufrir de cáncer de mama, aunque en un porcentaje mucho menor; esta condición hace que se diagnostique tardíamente pues no es una posibilidad en primera instancia.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de mama?

Durante las primeras fases de la enfermedad se presenta una nudosidad o endurecimiento en una zona del pecho acompañada de una sensación de tensión o pesadez.

La mayoría de las mujeres no presentan dolor, o algún otro síntoma de alteración del estado de salud y se encuentra bien en el momento del diagnóstico. Raramente, hay retracción y salida del líquido del pezón, pero es importante considerar este factor.

En fases más avanzadas de la enfermedad, los síntomas son muy variados y dependen del tamaño y extensión del tumor, el cual en esta etapa será claramente palpable en la zona afectada e incluso los ganglios de las axilas pueden estar aumentando de tamaño.

Las señales de alerta para buscar un diagnóstico sin esperar un solo minuto son las siguientes: Sentir, o ver una masa, bolita dura o engrosamiento en cualquier parte del seno o en el área de la axila. Percibir un cambio en el tamaño o la forma del seno, hoyuelos o arrugas en la piel del seno. Presentar hinchazón, enrojecimiento o calentamiento del seno que no desaparece. Si sientes dolor en una parte del seno que no cambia con su ciclo menstrual. Presentar retracción en el pezón o cualquier otra parte del seno. Tener secreción del pezón que comienza repentinamente y aparece sólo en uno de los senos y Tener u observar picazón, llaga o área escamosa en uno de los pezones.

Recuerda que prevenir es la clave, no pospongas tus visitas al médico y atiende las instrucciones que recibas, cuida tu cuerpo, cuida tus senos.