lunes, 12 de abril de 2010

Ensayo "Mi radio y yo"

En poco más de un mes serán nueve años que escribí un ensayo que trataba de lo que había sido escuchar la radio en mi vida, era un día antes del aniversario 7 de la estación Mix 106.5, y yo la había escuchado desde que nació. Y después de escribir esta carta, pasaron muchas cosas fabulosas en mi vida.

Lamentablemente un día perdí mi cuenta de correo, desde la que mandé el correo y me puse muy triste porque pensé que la había perdido. Cuando escribes sintiendo que hay algo mágico en ello, si se pierde, aunque lo quieras escribir otra vez, no te queda igual y más después de tanto tiempo.

Hace un par de meses con sorpresa, alegría -casi lloro- y felicidad encontré ese texto; de verdad no saben lo que significa y cuánto vale para mí y por ello lo mejor que puedo hacer es compartirlo.

La radio siempre ha sido un compañero constante en mi vida, he conocido amigos geniales y he tenido experiencias que sólo han hecho mi corazón más grande. También ha marcado un poco el rumbo que quiero tomar profesionalmente. Así pues, hoy vuelvo a dedicarle un pequeño homenaje a este medio de comunicación, que tiene tantas posibilidades y le da rienda suelta a la imaginación de quienes trabajan en él y de los que lo disfrutamos.

Y por respeto a la carta, a la estación y a todo lo que significa, la dejo tal cual la escribí, sin un sólo cambio:

México D.F. 14 de mayo de 2001

Mix FM...

A la fecha no sé si interpretarte como otro ser humano, como mi amigo de farras, como mi compañero, como mi hermano o como mi radio solamente; pero hoy que es tu cumpleaños quiero decirte ¡Gracias!

Has sido para mí una parte muy importante de mi vida en estos últimos cinco años. Y ¿Cuánto puedes familiarizarte con una estación de radio como tú? Como tal vez no lo sepas déjame platicarte todas y cada una de las etapas de mi vida en las que has estado, -siento como si fueras un amigo al que le dio amnesia, y ahora le tengo que platicar todas las cosas que hicimos juntos.

Comenzaré por contarte y agradecerte todas y cada una de las noches en las que estabas conmigo y me acompañaste cuando hacía mi tarea, o leía algún libro; pero cuando me inspirabas en mis trabajos, me sentía tan aliviada; y llegaba al día siguiente y era como si al encender el radio, me vieras feliz y contenta por mi buena calificación... o porque me veías anotar una frase memorable en mi diario. En ese tiempo también fuiste testigo de mis lágrimas, cuando me preocupaba porque pensaba que no la haría, que mi trabajo era el peor, que no tenía ideas, ni creatividad suficiente para crear de la nada una maravilla; tal y como me salían cuando empezabas a notar que la preocupación por un trabajo final crecía... y en un gesto único, que recordaré en mi vida, veía hacia la ventana, lloraba un poco y solamente cantabas una de mis canciones favoritas, o me recitabas alguna idea y simplemente me hacías sentir mejor.

Uno de los días más increíbles en mi vida, fue cuando me dijeron que Gerardo, quien había sido mi profesor de Editorial, me aceptó en el proyecto de Espacio Diseño... ¿Cómo fue que sucedió eso? Te cuento con detalles, cuando terminé Editorial, pensaba que iba a pasar con 10 su materia, nada más lejos de la realidad; cuando el maestro de dibujo me dio una N/A, Gerardo me reprobó con otra N/A y te dije ¡Esto ya es un reto personal, me dijo que era su mejor alumna, la mejor en años! ¿Y me reprueba! Era un... ¡Sin nombre! Pero me superé y en dibujo y en Editorial obtuve el 10 y me dijo ¡Si te pasaba, nunca ibas a aprender que si no entregas un proyecto completo, por muy bueno que este sea, nadie te va a pagar, yo simplemente te hice pasar por tu cheque un mes después de que tu necesitabas ese dinero, así que da gracias de que solo fue extraordinario!. Ese día fue cuando me aceptó en el proyecto y cuando vi tu anuncio de la licuadora, ¡Cómo me gustaba! Era como el indicio de que todo estaba bien.

Estuviste presente en los cumpleaños de mi ahijada, cuando se fue de la casa con su mamá, tú me consolaste y aunque nunca llené ese vacío pequeño, pero enorme; no te dabas por vencido, estabas siempre junto a mí.

También estuviste ahí el día de mi graduación, cuando me peinaba y pintaba para lucir en la noche como una reina, al menos eso creo hoy; ja ja ja. Oye qué tal el día que fuimos a Perisur, te acuerdas que mientras me estaba probando el vestido de graduación, estabas en mis walkman y mi mamá me regañó; ¡ay! sentí como la primera vez que mi papá me prohibió ver a mi primer novio... y de seguro recuerdas las pláticas del segundo, tal vez eso eres; mi romance favorito, pase lo que pase, siempre regreso a ti. Y ¡No te puedo dejar de oír!

Hablando de romances, recuerdas que la primera vez que salí con Enrique, y nos quedamos hasta las seis de la mañana, afuera de la casa de mi abuela platicando y tu cantando ¡Qué trío! Gracias por esa canción perfecta que pusiste, y fuiste testigo secreto del beso que nos unió por dos años y medio... te acuerdas “The search is over” era la canción. Compartimos con todas tus canciones nuestros mejores momentos, si estaba nerviosa me tranquilizabas, era mi segundo novio y ya sabes cómo me ponía, ¡¡¡los nervios estaban de horror!!! Y ese día, cuando llegamos a su casa... lo primero que hice fue prender el modular y sintonizarte, después le diste ideas con tantas canciones, que te convertiste por segunda vez en testigo de acontecimientos únicos en mi vida, ¡esa vez te tocó en mi primera vez!, pero ¡¡¡shhhh!!! no lo digas a nadie, ni de las demás, ni de los besos, ni de ¡Ya te acordaste... sonreíste, y hasta rojo te pusiste! Perdón, son los recuerdos que compartimos. Fuiste testigo cuando me entregó el anillo de compromiso... por tercera vez. ¡Qué emoción, pensaba yo, y tu cantabas como siempre que pasaba algo maravilloso en mi vida!. Qué momentos, pero ninguno tan triste y difícil como en diciembre pasado. También fuiste testigo de lo que más me ha dolido en la vida, diciembre 22, y en adelante toda una semana, tu cantando como nunca, yo, ¡llorando como siempre!

En mi primer día de trabajo en mi nuevo empleo, estuviste calmando mi preocupación. Pero, son tantas cosas las que nos unen, que nunca nadie nos podrá separar, además has unido a mi memoria con la música, mis recuerdos tienen una tonada y bueno, gracias por todos los momentos que estuviste conmigo, y por los que sé que estarás.

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